Respiraciones Científicas – Espirituales

Introducción

El estudiante no debe estar de apuro. Recuerde siempre que mañana tiene otro día que se llama mañana. La practica tenaz, regular reverente producirá maravillas, pero no hay que esperar un cambio radical en una noche. Estas respiraciones Supra – Yoguis han sido enseñadas, a un gran numero de estudiantes, como muchos hombres mujeres, han transformado sus vidas con la practica regular de aquellas.

Domine completamente una respiración antes de proceder a la siguiente. Tome tiempo para aprender y practicar. Ud. Encontrara que estas respiraciones, están todas coordinadas de tal manera que, cada una se eslabona con la siguiente, y que todas ellas tienen una acción distinta en el «cuerpo todo». Mientras que es verdad que son respiraciones físicas, el cuerpo humano no es considerado sino como un instrumento espiritual, como el verdadero Templo del Dios Vivo; y al estudiante se le recomienda intensamente entrar en la practica de las respiraciones, con
una actitud mental de la más profunda reverencia.

Cómo respirar

  1. Habiendo practicado la respiración Vibratoria, está en condiciones de comenzar sus ejercicios respiratorios. Si Ud. Hace sus «siete sietes» debidamente, sentirá un fulgor interior en todo el cuerpo, aunque el día este muy frió, pues la respiración vibratoria hace entrar el cuerpo en calor, lo llena de electricidad, y da una sensación de salud radiante.
  2. Si es posible, estos ejercicios deben hacerse al aire libre o ante una ventana abierta, desnudo de preferencia, y en ningún caso debe haber ropa apretada que se haga sensible al cuerpo.
  3. Hágalos de pie o sentado. Es mejor de pie. El punto importante es que el espinazo este completamente recto antes de exhalar, en cada ejercicio, debe asegurarse de que el espinazo esté derecho, imaginándose que se lo ve de arriba abajo, de modo que se le contemple en posición perfectamente natural.
  4. Si esta de pie, los talones deben tocarse, con los dedos ligeramente aparte. Cuando este listo para comenzar respiración, asegúrese de que el cuerpo descanse con la misma fuerza en cada pie. —Cierre los ojos inhale tan hondamente como pueda, 1 dese cuenta que su cuerpo este en balance, sintiéndolo desde los pies hasta arriba, con los ojos cerrados. Todo debe ser balanceado. Mientras más largo contenga la respiración mas se apretaran los músculos entrando su cuerpo en coordinación. Por lo mismo cuando usted haya inhalado mentalmente hágase pintura de sus pies planos v fijos en el piso de sus pantorrillas apretadas y vigorosas de sus nalgas firmes duras unidas y halando hacia abajo por decirlo asi; De su abdomen templado vigorosamente adentro, y de su pecho tan duro como una roca. Ahora fijese en su espalda, con una presión igualmente distribuida en todas partes en pescuezo derecho y halando hacia arriba. Por ultimo fíjese en la cabeza erecta en los labios cerrados con firmeza, de modo que no dejen escapar ninguna partícula de aire. Con el tiempo todo esto será fácil y perfectamente natural, de modo que no tenga que prestar Ud. Sino muy pequeña atención al lado fisico de la respiración, dedicándose mas bien, a visualizar su ser idealizado, con creciente y onda concentración.
  5. Si bien todo el cuerpo debe estar derecho, erecto, firme y sólido, no debe haber en manera alguna esfuerzo violento que haga daño. Si siente vértigos deténgase descanse y vuelva a comenzar, pero no se alarme del vértigo por que es un signo de que el trabajo a comenzado. No se olvide que Zamora no se tomo en una hora; que esta haciendo una evolución en su cuerpo y en su espíritu, y que ambos pueden hacer resistencia. Cuando se altera el orden establecido, hay siempre resistencias. Talvez encuentre usted que ciertos centros nerviosos se sienten incomodados, pero si persevera, despacio, tenacidad, con regularidad, las respiraciones remediaran todo efecto corpóreo; Si bien no debe olvidarse que, estos defectos, han estado viviendo por años, y que en condiciones raras se eliminan instantáneamente. En los demás casos, es cuestión de paciencia y de trabajo a conciencia.
  6. Cada una de estas respiraciones, usualmente debe hacerse siete veces, comenzando con dos o tres. Persistentemente véase hacia adentro, olvidándose absolutamente del mundo exterior, viendo lo que pasa en el cuerpo, mejor dicho en el mundo interior; Viendo el chisporroteo eléctrico, el ir y venir de la vida mientras se sostiene la respiración, cuando se inhala y cuando sé exhala solamente de esta manera se marcha a la perfección, enmendando la plana de la imperfección de una respiración hecha, con el mejoramiento de otra respiración que a de hacerse, y así en adelante. En las respiraciones segunda y siguientes, mantenga el aire dentro del cuerpo tan largo como sea posible, sin hacerse daño o violencia, y después de un tiempo encontrara que retener el aire dentro, da una sensación de placer que no le ha sido posible a usted imaginarse. Retenga el aire, al principio veinte o treinta segundos, avance hasta un minuto y siga adelante en su grandiosa progresión.
  7. Nunca respire después de una comida abundante; siempre es mejor para respirar, «no tener nada en el estomago».
  8. IMPORTANTE Recuerde que, usted no esta haciendo un simple ejercicio físico, «su maestro no esta interesado meramente en el cuerpo humano». No permita que se vuelva automático: en toda su practica haga que su pensamiento siga y dirija las corrientes vitales que pronto empezara a sentir usted. Al inhalar sienta que esta aspirando juventud… juventud… juventud y que usted ES JOVEN, FUERTE Y FELIZ, Y «una mente perfecta en un cuerpo perfecto» tome en cuenta de que mientras usted retiene la respiración antes de la exhalación, esta tomando del aire, inhalando, todos sus elementos vitales y espirituales, que no puede ver, pero seguramente puede SENTIR

Cuando haya adquirido control del PRANA, para lo cual se practican estas respiraciones científicas y espirituales estará capacitado para sentir esta actividad sutil en todo su cuerpo, y estará en capacidad de dirigirla, donde quiera que un nervio exhausto necesite energía renovadora.

Ding Le Mei